Bárbara Godoy Sanchis e Inma Rovira Bausá, Fundadoras BIS arquitectura
Bárbara Godoy: Arquitecta con 24 años de experiencia en proyectos de edificación y dirección de obras. Fundadora de BIS arquitectura en 2017, está especializada en metodología BIM.
Inma Rovira: Arquitecta con 21 años de experiencia en redacción y gestión de proyectos de edificación. Actualmente es BIM Manager y fundó BIS arquitectura en 2017, junto a Bárbara.
Como pioneras en la implementación de BIM en Castellón, ¿cuáles fueron los mayores retos a los que os habéis enfrentado al introducir esta metodología tanto en vuestro estudio como en otros equipos con los que colaboráis?
Uno de los principales retos fue la resistencia al cambio, tanto interna como en los equipos externos. Implementar BIM no es solo aprender un software, es un cambio profundo de mentalidad y de proceso. Supone dejar atrás ciertos hábitos y adoptar una forma más colaborativa y abierta de trabajar. También hemos tenido que lidiar con la falta de formación específica en algunos colaboradores y con la dificultad de integrar a agentes que aún no estaban preparados para esta metodología. Pero con paciencia, formación continua y demostrando los beneficios reales en cada proyecto, hemos logrado consolidar BIM como una herramienta indispensable en nuestro día a día. Defendéis que una alta tecnificación no está reñida con el diseño de calidad.
¿Cómo os aseguráis de que la herramienta BIM potencie el proceso creativo en lugar de limitarlo?
Para nosotras, BIM es una herramienta al servicio del diseño, no al revés. Lo utilizamos desde las primeras fases del proyecto, lo que nos permite visualizar, analizar y desarrollar las ideas con mayor profundidad y precisión. Al automatizar ciertos procesos y reducir errores, BIM nos deja más tiempo para lo verdaderamente importante: pensar el espacio, imaginar soluciones y cuidar el detalle. Además, el entorno tridimensional favorece la exploración formal y la comprensión del proyecto desde el inicio.
¿De qué manera ha transformado BIM vuestra relación con los clientes? ¿Percibís que hay una mayor implicación o entendimiento por parte del cliente sobre el proceso arquitectónico gracias a esta tecnología?
Totalmente. BIM ha supuesto un cambio muy positivo en la relación con los clientes. Poder enseñarles el proyecto en 3D desde las primeras fases genera una comprensión inmediata que no se consigue con planos tradicionales. Se sienten parte del proceso, participan más activamente y toman decisiones con mayor conocimiento. Eso no solo mejora el resultado final, también fortalece la confianza mutua.
En un proyecto reciente como la vivienda unifamiliar de hormigón visto en Castellón, ¿qué decisiones clave fueron influenciadas directamente por la utilización de BIM, tanto en la fase de diseño como en obra?
El uso de BIM fue clave en la definición de detalles constructivos complejos asociados al uso del hormigón visto. Nos permitió anticipar encuentros entre elementos estructurales y acabados, controlar la modulación de los encofrados y optimizar el uso de materiales. Durante la obra, el modelo sirvió como herramienta de coordinación con los industriales, reduciendo imprevistos y agilizando la toma de decisiones. También utilizamos el modelo para simular la iluminación natural, lo que influyó directamente en la ubicación de huecos y volúmenes.
En más de dos décadas de experiencia, ¿cómo han evolucionado las expectativas del cliente respecto al uso de tecnologías como BIM en la vivienda residencial?
Al principio, el cliente no tenía una conciencia clara del valor añadido que podía ofrecer una metodología como BIM. Hoy en día, aunque muchos no conozcan el término, sí valoran los resultados: la claridad en el diseño, la precisión en obra y la capacidad de visualizar su futura vivienda antes de que exista. La tecnología ha elevado las expectativas de los clientes, que ahora esperan más transparencia, más información y menos sorpresas. Y BIM responde muy bien a todo eso.
La industrialización y prefabricación de la construcción parecen ganar terreno. ¿Qué barreras siguen existiendo para su adopción?
Las principales barreras siguen siendo culturales, normativas y de coordinación entre agentes. Aún existe una cierta inercia hacia el modelo tradicional de construcción. Sin embargo, la falta de mano de obra cualificada y la necesidad de mejorar los plazos y la sostenibilidad están acelerando este cambio.
¿Cómo estructuráis internamente vuestro flujo de trabajo en vuestro estudio para integrar diseño arquitectónico, modelado BIM y coordinación con ingenierías o constructoras?
Nuestro flujo de trabajo está completamente integrado en entorno BIM desde el inicio. Comenzamos con un modelado conceptual que va ganando detalle conforme avanzamos. Trabajamos con plantillas propias y estándares que nos permiten mantener la coherencia técnica sin sacrificar el diseño. La coordinación con ingenierías se realiza a través de modelos federados y reuniones periódicas de revisión. También generamos documentación específica para obra desde el modelo, lo que reduce tiempos y errores. Todo el equipo participa y entiende el modelo como una herramienta central del proyecto.
A la hora de formar a nuevos profesionales o colaborar con equipos externos, ¿qué habilidades consideráis imprescindibles?
Valoramos mucho la actitud: la capacidad de adaptarse, aprender y trabajar en equipo. El dominio del software es importante, pero lo esencial es entender la lógica del proceso BIM y saber aplicarlo con criterio arquitectónico. También es clave la comunicación, tanto para colaborar dentro del equipo como para coordinar con otros agentes. Y, por supuesto, mantener una sensibilidad por el diseño y el detalle constructivo.
¿Cómo veis el futuro del rol del arquitecto en un entorno cada vez más digitalizado? ¿Teméis una pérdida de autoría o, por el contrario, veis una oportunidad para reforzar la figura del arquitecto como gestor integral del proyecto?
Lo vemos como una gran oportunidad. La digitalización no elimina al arquitecto, lo transforma y lo potencia. Cada vez es más evidente que el arquitecto debe ser el coordinador de un proceso complejo y multidisciplinar. Herramientas como BIM, la IA o la industrialización nos permiten ampliar nuestra capacidad de gestión y control, sin renunciar al diseño. Pero hay que estar preparados y formarse constantemente. La figura del arquitecto puede salir muy reforzada si sabe liderar esta transformación.
Desde vuestra experiencia, ¿qué beneficios concretos habéis observado al implementar BIM en términos de sostenibilidad, eficiencia energética o reducción de residuos en obra?
Gracias a BIM podemos tomar decisiones más informadas desde las primeras fases del diseño: optimizar la orientación, estudiar sombras, calcular superficies útiles o prever el consumo energético. Además, la precisión del modelo reduce errores en obra y, por tanto, genera menos residuos. Hemos comprobado que con una buena planificación basada en BIM se mejora tanto la sostenibilidad como la eficiencia del proceso constructivo. Y eso repercute en un menor impacto ambiental y en una obra más ajustada en costes y tiempos.




